Nuestro taller-estudio es un lugar fantástico, se define por la amplitud de espacios, techos altos y mucha luz. Es una antigua fábrica textil que rehabilitamos en 1999, cuando en Barcelona todavía no se había abordado en plenitud el desarrollo del 22@ una nueva zona de la ciudad que estaba en expansión.

La reforma consistió en mantener la estructura y realizar una intervención mínima, limpia y dando valor a las paredes y techos, que al final es lo que da personalidad al edificio y los espacios. Se cuidó el mantenimiento de ventanas y construcción de nuevas con el mismo carácter que tenía de origen. Buscamos dar valor a los techos con bóvedas y tirantes vistos, y estanterías prolongadas, esto se consiguió con una integración de luces separadas del techo y blancas como las paredes. El color elegido para todo el espacio fue un blanco roto ligeramente, para aumentar la pureza de líneas sutiles en la arquitectura sumar luz. El único espacio donde usamos el color fue en el suelo de la cocina donde hay un simpático y anárquico juego de baldosas de colores que no eran para suelo, sino para pared, pero la idea de tener un suelo tan colorista estaba por encima de las recomendaciones de la casa Bardelli, a quienes agradecimos sus indicaciones y por suerte no hicimos caso.

Para el proyecto arquitectónico y la construcción contamos con la colaboración de Nuria Turró y Juan Ignacio Eskubi, De Eskubi & Turro Arquitectes, con quienes fue muy fácil trabajar y llevar a cabo la ejecución de la obra.