La lista Carmelín existe desde hace mucho tiempo, pero hasta ahora no se había hecho pública. Es una lista elaborada entre amigos para compartir experiencias gastronómicas en lugares que no suelen aparecer en las guías. En ella figuran restaurantes de todo el país que merece la pena recomendar a otros amigos y su aval es la independencia. La lista Carmelín no pertenece a ninguna empresa, ni está subvencionada. De otra forma no sería creíble. En el nombre de Carmelín se refleja su carácter mundano y con él la distancia frente a los grandes nombres de la cocina, que obviamente siguen siendo lugares de referencia y peregrinaje, pero que no necesitan de más promoción.

De entre todos los establecimientos que figuran en la lista Carmelín se destacan los que merecen ser distinguidos por alguna cualidad especial. Pero no se les otorga una estrella, sino que se les entrega una chapa, la chapa Carmelín, que simboliza ese amor por la cocina que todos albergamos en el estómago. La identidad gráfica está realizada en colaboración con Ramón Úbeda.